lunes, 20 de julio de 2009

Escuelas para Niños Indigo




Un reportaje en la revista mexicana Chilango (julio-09)
“Lo han echado de más de diez escuelas”, me advirtieron. En dos de ellas no había alcanzado a pasar lista al segundo día. Pero cuando llegué al colegio Atelier Índigo, Miguel Ángel Guzmán, de 12 años, me estrechó la mano seguro, formal.
-¿Pues qué hacías? -le pregunté de entrada.
-En mi escuela (en Mixcoac), una maestra me pidió hacer un trabajo de matemáticas. Le dije "pinche vieja puta" y luego le aventé una piedra a la cabeza.
Respondió mirando a Gabriel, su padre, como para que confirmara la historia.
-¿Y en las otras? -cuestioné al papá, abogado de 43 años.
-En una de Portales amenazó el primer día a tantos compañeros, que los padres se quejaron de inmediato y ya no pudo volver.
Su ira también iba contra él mismo. En el colegio Nenet Calli Montessori amenazó con saltar de un segundo piso si lo obligaban a ser parte de una actividad grupal. Días más tarde el diagnóstico fue: Trastorno de Déficit de Atención (TDA), hiperactividad, inatención, impulsividad, ansiedad, conducta desafiante y depresión.
Un médico de la Secretaría de Salud le recetó Ritalín, con cuya sustancia activa, Metilfenidato, los neurotransmisores están activos más tiempo. Los efectos (en teoría): concentración, coordinación y autocontrol.
“Darle Ritalín fue volverlo un zombie... sólo por tres días», explicó Gabriel. La dosis aumentó, pero Miguel volvió a explotar.
Cuando el médico también recetó Dexedrine, sus padres pusieron un alto: temían dañar su psique o causarle una adicción.
Miguel recordó esos días: «Me sentía muy solo y muy enojado con la gente.» En esos días de angustia, los padres supieron de una escuela primaria para niños con capacidades especiales: Atelier Índigo, en Coyoacán, que prometía educar sin fármacos a “niños problema", y cuya carta de presentación es: «Primer centro especializado para niños y adultos con vibración índigo.»
Las profesoras hicieron a Miguel una prueba, y comunicaron el resultado: «Su hijo es índigo.» De inmediato, lo inscribió.

RITALÍN
Hasta la recepción del colegio Atelier Indigo, en la colonia Parque San Andrés, se cuela olor a incienso que viaja desde los pasillos. Escucho niños que aplauden y cantan. En una de las paredes veo un recorte del Excélsior de 2004: «Niños índigo, generación con gran coeficiente de inteligencia.» Así, sin signos de interrogación, el titular daba paso a una entrevista con la directora del plantel, Violeta Maldonado, que ahora me recibe.
«La mayoría de los niños no lo necesitan (Ritalín) cuando les diagnostican TDA, muchas veces mal. Reemplazamos el medicamento con alimento, equilibrado, sin azúcares, ni colorantes, yoga Kundalini, danza o meditaciones en movimiento, música, mantras y ruidos naturales, y pintura.» -¿Para qué usan el término "índigo"? -Para nombrarlos como seres que creemos dotados de mayor sensibilidad. El 30% de los infantes sufre con la enseñanza tradicional, y la mitad de éstos jamás se adapta -explica.
A Miguel Ángel, el chico que habían corrido de diez escuelas, parece que le ha funcionado el nuevo enfoque. «En las otras escuelas me veían como monstruo. Acá no me regañan, me indican qué es adecuado.» TEXTO COMPLETO EN LA EDICION IMPRESA. texto: Maurizio Guerrero. fotos Fernando y Gerardo Montiel Klint



3 comentarios:

  1. Sugiero la lectura del siguiente blog
    www.indigoreal.blogspot.com

    y del libro

    http://www.lulu.com/content/983224

    CARLOS Q

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  2. Gracias
    Sabes de escuelas para ninos indigo en Miami?
    Un abrazo

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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